Primer manifiesto criptográfico

Creemos que el papel de la fotografía es seleccionar pequeñas muestras de nuestro vasto mundo y devolverles su importancia en base a nuestro código de valores.

Nuestro campo de trabajo es eminentemente urbano y cotidiano.

Queremos construir una  nueva mirada desde los lugares en los que nada ocurre. Preferimos los lugares banales, feos y despreciados.

Los criptogramas nacen de la más absoluta simplicidad.

Trabajamos con la máxima economía de medios, austeramente, en busca de lo esencial: el signo y el símbolo.

Huimos del lenguaje escrito.

Desnudamos nuestra fotografía, y solo nos guiamos por los verdaderos motores de nuestra emoción visual.

Glorificamos el ritmo y la síncopa, la repetición y la excepción a la regla. Encontramos la dinámica que perseguimos en el contraste y la textura.

Todo criptograma es un mensaje esperando a ser descifrado.


Afirmamos que hemos encontrado una nueva belleza: la belleza criptográfica.